
Dicen que no hay nada peor que un pendejo con iniciativa?
Tal vez un pendejo que no le teme a nada. Este sí que es capaz de todo.
También dicen que el que no estorba ayuda.
En defensa de los pendejos con iniciativa diré que el que no ayuda es el que más estorba.
Consideren el siguiente escenario ficticio: en un proyecto grande de implementación de sistemas, tenemos de un lado un equipo completo de pendejos con iniciativa - al menos así parecen ser - y del otro, un equipo de usuarios con una fuerte resistencia al cambio.
El equipo de usuarios teme al cambio y a los nuevos sistemas más que a cualquier otra cosa. Han tenido en el pasado la experiencia de una implementación fallida, en la cual se tuvo que dedicar esfuerzo y tiempo a la implementación de un nuevo sistema, que nunca se utilizó realmente. Fue un desperdicio que terminó causando el despido y la salida de varios responsables.
Hoy ven esta nueva implementación como una imposición, una pérdida de tiempo, una distracción que pone en riesgo el mantener y llevar eficientemente su operación. También lo identifican como algo inútil que no va ni puede funcionar.
No quieren descuidar su operación que es su principal responsabilidad. Y no quieren involucrarse en un proyecto en el cual el que toma la iniciativa se quedará públicamente como uno de los responsables del fracaso del mismo.
El temor y la experiencia los llevan a la siguiente conclusión: “Mejor no participemos”.
Tienen una justificación para todo: Si se atrasan es porque el equipo de implementación no supo explicar bien la tarea, o que alguna otra área debe una información sin la cual no pueden avanzar. Si no se involucran es la culpa de la alta dirección de la compañía que no da al proyecto su correcta prioridad. El líder de proyecto es deficiente, no sabe comunicar correctamente, no sabe administrar el proyecto.
Sobre todo si cometieron algún error, este error fue inducido por la mala conducta del proyecto o por cualquier causa ajena a su trabajo. Es un sistema de defensa extremadamente elaborado y sin fallas.
Para cualquier atraso del proyecto existe una razón perfectamente lógica y sólida, que permite descartar su responsabilidad. Hasta cierto punto son argumentos difíciles de contradecir: el que nunca hace nada, nunca comete errores.
No hacer nada también brinda tiempo para observar e reportar los errores de los demás.
Les suena algo familiar? Cualquier semejanza con proyectos o personas de la vida real es una mera coincidencia.
En frente se encuentra nuestro equipo de pendejos con iniciativa. Delante los atrasos del proyecto toman acciones. Cuando falta alguna información, corren atrás. Empiezan a tomar responsabilidades del usuario, porque tienen compromiso hacia el proyecto y no quieren estar a expensas de los tiempos y excusas de los demás.
En este camino cometen errores y cuando alguna tarea se atrasa aparecen como los responsables, ya que efectivamente tomaran la responsabilidad de realizar estas tareas.
Quién finalmente va hacer que el proyecto se implemente exitosamente? Quién más aporta? El que critica inteligentemente a los demás pero se rehúsa a tomar cualquier responsabilidad o acción constructiva en el proyecto? O el que se arremanga, toma responsabilidades y acciones, y se abstiene de lanzar la primer piedra?
No tengo duda al respecto.
Es por esta misma razón que siempre es más importante una persona con la actitud correcta que una persona muy competente con una mala disposición. Contra la mala disposición no hay nada que se pueda hacer. Contra los errores se puede aprender de ellos, se puede brindar capacitación adonde hace falta, se puede implementar procesos con conllevan a mejores prácticas y mayor control de los proyectos. Adonde hay disposición, tenemos la mitad del camino recorrido.
Como está escrito en la biblia: “Afortunados los pobres de espíritu, que el reino de los cielos será de ellos”, no temo en afirmar: Afortunados los pendejos con iniciativa porque el reino de los proyectos exitosos será de ellos.
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